Reflexión sobre el coronavirus

Hablar sobre este tema no es fácil ya que no se aplicaba el estado de alarma sanitario desde hace muchos años. Todos los años ocurren accidentes, ya sean incendios, inundaciones, sequías, alguna enfermedad, erupciones de volcanes, terremotos, etc… Pero no pasan en todos los sitios y menos a todas las personas. Desde que se dio a conocer esta pandemia todos fuimos a las farmacias a comprar mascarillas y no pensamos en los demás y mucho menos pensamos en los sanitarios que son los que están más expuestos al virus. Cada día que te vas a dormir en un abrir y cerrar de ojos todo cambia, suben los casos, las muertes, no sabes cuanto durara esto, …

El día doce de marzo entramos en el estado de alarma, nos cerraron las fronteras, los hospitales empezaron a saturarse, nos limitaron a salir a la calle e ir a los sitios, los supermercados se vaciaron y las noticias falsas empezaron a crecer como la espuma. De estar acostumbrados a estar en los sitios, en la calle, con los amigos a estar en casa sin poder salir ni a estirar las piernas y hacer un poco de deporte. De un día para otro tuvimos que parar las carreteras, los aeropuertos, las estaciones de trenes, parar los viajes incontrolados, las bodas, las jornadas largas de trabajo, las fiestas sin motivo. Por una vez nos dan suficiente tiempo para estar en casa, cada día que te levantabas te quejabas de tener, que ayudar en casa, tener que ir a hacer la compra, tener que ir al instituto, etc… Nuestro país es un país egoísta y muy consumista, en esta situación se ha ido el egoísmo y somos unos ciudadanos solidarios. Ayudamos a los más vulnerables con los que ni siquiera hemos tenido una conversación, solo un simple saludo. Poniendo carteles en los ascensores, en las puertas, ofreciendo todo lo posible para tenerlos a salvo. Nuestros ancianos, muchos de ellos por desgracias están solos en sus casas sin entender que está pasando, hemos roto sus rutinas, sus partidas de dominó en las cafeterías, poder ir al campo a recoger sus verduras y frutas. Todos nosotros solo pensamos por nosotros mismos, pero no nos paramos a pensar en los cientos de miles de personas que hay en los hospitales viendo como sus compañeros empeoran, mueren sin poder hacer nada. Nosotros solo nos quejamos de quedarnos en casa, ¡basta ya!. Pensemos en los cientos de muertos que han muerto solos sin una simple despedida. Hay que ser empáticos con los sanitarios, fuerzas de seguridad, cajeros de supermercados, farmacéuticos, con todas las personas que nos están ayudando. Saldremos de esta SI TODOS ESTAMOS UNIDOS, un virus no entiende de raza, sexo, edad, religión o ideas políticas. Siempre pensábamos que nos iba a hacer feliz, pero ya lo tenemos.Solo que no lo valoramos, en mi caso he empezado a valorar el simple hecho de tener un sitio donde dormir, tener de qué comer, cosas que antes nos parecían tonterías ahora son importantes. Por fin tenemos tiempo para hacer cosas con nosotros mismos, hacer esas cosas que siempre querías pero nunca encontrábamos tiempo. Cada día a las ocho salimos al balcón, a las terrazas o a las ventanas a agradecer a tod@s esas personas que están haciendo todo lo que pueden por ayudarnos en esta crisis.

Todas las personas que leáis esto, por favor haceros estas preguntas y esta reflexión:
¿Quién nos diría que valoraríamos tanto el hecho de salir?
¿Quién nos diría que echaríamos tanto de menos los besos y abrazos de nuestros padres?, que nos molestaban a veces
¿Después de esto habremos aprendido o seguiremos mirando solo por nosotros?

Ayudar lo más que podáis, os sentiréis mejor.

Titol obra: Reflexión sobre el coronavirus
Pseudònim: Abeja Maya
Edat: 15 anys